Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Esa palabra que se esconde en la punta de la lengua: qué hacer cuando no aparece y cuándo preocuparse de verdad

Lo que le pasa a casi todos los hablantes tiene nombre y mecanismos conocidos: cómo se accede al léxico, por qué se interrumpe la búsqueda y en qué casos conviene pedir una evaluación profesional, según la neuropsicóloga Camila Sánchez Salinas.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 3 min
Esa palabra que se esconde en la punta de la lengua: qué hacer cuando no aparece y cuándo preocuparse de verdad

A cualquiera le pasó alguna vez quedarse con la frase a medio terminar porque el término justo no aparece. Lo tengo en la punta de la lengua, suele decir la gente, como si la palabra estuviera ahí, asomada, a punto de salir, y sin embargo se negara a dejarse atrapar. La escena es tan común que parece una simple anécdota de la conversación cotidiana, pero la neuropsicología le puso nombre y se ocupa de explicar por qué ocurre y, sobre todo, cuándo conviene prestarle más atención.

Para entender el fenómeno hay que saber cómo se accede a una palabra en el cerebro. Según explicó Camila Sánchez Salinas, licenciada en Psicología y especialista en Neuropsicología Clínica, el proceso tiene dos pasos bien diferenciados: primero se activa el significado del concepto, es decir, qué es lo que uno quiere nombrar, y después se recuperan los sonidos que permiten pronunciarlo. El llamado fenómeno de la punta de la lengua ocurre cuando ese segundo acceso se demora o se interrumpe por un instante, aunque la idea siga siendo perfectamente clara en la cabeza.

Recursos para destrabar la búsqueda

  • Apelar a un sinónimo o describir aquello que se quiere nombrar para mantener viva la conversación.
  • Pensar en la letra inicial del término, en su utilidad o en sus características como pistas para recuperarlo.
  • Conversar sobre temas de interés y contar información con palabras propias, porque ejercitan la fluidez verbal y obligan a recuperar conocimientos, ordenar ideas y sostener la atención en el intercambio.
  • Disminuir las distracciones del entorno para concentrarse mejor y no perder el hilo de lo que se está diciendo.
“Acceder a una palabra requiere activar primero su significado y después recuperar los sonidos que permiten pronunciarla. En el fenómeno conocido como punta de la lengua, ese segundo acceso puede demorarse o interrumpirse por un momento.”Camila Sánchez Salinas, licenciada en Psicología y especialista en Neuropsicología Clínica

Esa pausa, vale aclararlo, puede aparecer a cualquier edad. El cansancio, las distracciones o la presión del momento la favorecen. Con los años, además, tiende a hacerse más frecuente, lo que no implica necesariamente que la palabra se haya perdido: muchas veces surge minutos después, justo cuando uno dejó de buscarla con esfuerzo y se rindió. El envejecimiento, explicó la especialista, no modifica todas las capacidades del lenguaje por igual: puede llevar más tiempo recuperar ciertos términos, mientras que la comprensión cotidiana suele conservarse.

La diferencia entre un olvido casual y una señal de alerta

La distinción clave, según Sánchez Salinas, está entre un episodio aislado y una dificultad que se repite y empieza a complicar la comunicación. Conviene consultar a un profesional cuando encontrar las palabras se vuelve un problema frecuente, cuando aparecen confusiones al nombrar objetos de uso habitual o cuando cuesta cada vez más seguir una conversación. También merecen atención los cambios notorios en el habla que advierten tanto la propia persona como quienes la rodean, porque a veces uno no dimensiona lo que los otros sí notan.

Frente a ese cuadro, una evaluación clínica y neuropsicológica puede ayudar a comprender qué está pasando y orientar el diagnóstico y el tratamiento. El criterio profesional incluye observar si las dificultades representan un cambio respecto de cómo se comunicaba la persona hasta ese momento y si interfieren en su vida cotidiana, dos preguntas que sirven también de guía para cualquiera que dude si lo que le pasa es una simple distracción o algo más.

Así que la próxima vez que la palabra se esconda detrás de la idea, vale la pena respirar, probar con un sinónimo o con la letra inicial, y seguir conversando. Si el fenómeno se vuelve repetido y empieza a entorpecer el diálogo, en cambio, ya no alcanza con los trucos: hay que pedir una evaluación. La punta de la lengua, después de todo, es tan humana como el lenguaje mismo, pero cuando deja de ser una excepción y pasa a ser la regla, merece una mirada profesional.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo