Dos locos se animaron a terminar lo que Lorca dejó a medias: ya la pueden ver en el cine
Calvo y Ambrossi convierten un manuscrito de cuatro páginas de "La bola negra" en una película que imagina lo que el poeta nunca llegó a escribir. Spoiler: el fantasma de Lorca sobrevuela cada plano.
Hay que tener ganas (o bastante cara) para meterse con un manuscrito inconcluso de Federico García Lorca y encima animarse a escribir el final que el tipo no alcanzó a redactar. Pero Javier Calvo y Javier Ambrossi no son exactamente los chicos tímidos del barrio, así que agarraron las cuatro páginas que quedaban de "La bola negra" y le fabricaron una continuación. El resultado ya está en la pantalla grande. Habrá que ver qué onda.
La idea, según ellos mismos contaron, es un "qué hubiese sido si". O sea: nada de documental solemne con fotos en sepia y voz en off. La película toma a los personajes que Lorca tenía pensado, se apoya en cartas y en el recuerdo de amigos que escucharon de su propia boca cómo pensaba seguir la historia, y a partir de ahí arma su propia versión de lo que pudo haber pasado. Aviso: lo que van a ver no es Lorca escribiendo, es Lorca reescrito por dos directores que saben muy bien cómo mover la cámara y, sobre todo, cómo provocar.
De qué iba el quilombo
El protagonista se llama Carlos, un pibe de Granada que se planta en la puerta de un casino esperando que lo dejen entrar. Los socios del lugar votan con bolas: si predominan las negras, afuera. Lorca le confió el argumento al dramaturgo Cipriano Rivas Cherif. El motivo de la exclusión que el poeta tenía en la cabeza era la homosexualidad del joven, aunque en las páginas que sobreviven eso no aparece dicho de manera directa. Sí queda una charla entre Carlos y su hermana, que los cineastas metieron dentro de la película.
Lorca había diseñado un reparto enorme, de hasta 36 personajes entre familiares y amigos del protagonista. Todo eso se cortó en seco cuando lo fusilaron en 1936, con 38 años. El manuscrito descansa hoy en una caja fuerte mantenida a 21 grados, junto con otros papeles del autor. Pensar que de ahí salió una película con quinientos actores y un montón de (perdón, de luces) me parece casi un milagro de estos tiempos.
“Todo es un "qué hubiese sido si".”Javier Calvo y Javier Ambrossi
A quién mirar de reojo
Entre los intérpretes, los Calvo y Ambrossi suelen armar elenco con actores que después se vuelvenimposibles de sacar de la cartelera. Acá me juego una ficha por alguno de los rostros menos conocidos del reparto (che, lean los créditos antes de que exploten): suelen ser ellos los que se roban la función en pleno. Si van, presten atención a las caras nuevas, que en esta gente siempre esconden alguna joyita.
La película junta el fragmento teatral que quedó con una continuación pensada para cine. La pregunta del millón es: ¿qué espera uno cuando se sienta a ver una obra inconclusa que alguien terminó por usted? Yo contestaría que una buena historia bien contada. Si la cumplen, vuelvan y me cuentan. Si no, también. Pero vayan.
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