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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Después del entrenamiento: por qué el cuerpo se agota más allá de los músculos y qué hacer para recuperar antes

Una especialista en rendimiento deportivo de la Universidad de Nottingham Trent desglosa los mecanismos físicos y nerviosos que se activan tras una sesión exigente y repasa las estrategias con mayor respaldo para acelerar la vuelta al estado óptimo.

CB
Celeste BonettoEducación y universidades · · lectura 3 min
Después del entrenamiento: por qué el cuerpo se agota más allá de los músculos y qué hacer para recuperar antes

La fatiga que aparece una hora después de entrenar, esa mezcla de piernas pesadas y energía en baja, responde a procesos que van mucho más allá del cansancio muscular clásico. Según Athalie Redwood-Brown, profesora de análisis del rendimiento deportivo en la Universidad de Nottingham Trent, en el fenómeno intervienen al menos tres dimensiones simultáneas: cambios dentro del tejido muscular, alteraciones en el sistema nervioso y variaciones en las reservas de energía disponibles. Comprender esa combinación resulta clave para diseñar estrategias de recuperación que no se queden en el lugar común de descansar y esperar.

Qué ocurre dentro del músculo, en el cerebro y en las reservas

La contracción muscular depende de partículas con carga eléctrica que se mueven en un equilibrio preciso. El ejercicio intenso altera ese balance iónico y reduce la capacidad del tejido para responder con la misma eficacia, lo que explica la sensación de músculos vacíos tras una rutina exigente. A ese componente se suma la llamada fatiga central: el cerebro y la médula espinal, encargados de enviar las señales que ordenan cada movimiento, pueden disminuir de forma transitoria la activación que llega al músculo. El problema, en esos casos, no se localiza solo en la fibra sino en la dificultad temporal para reclutarla con la misma intensidad.

El combustible también entra en juego. Los músculos utilizan carbohidratos almacenados como fuente principal de energía y, después de una sesión prolongada, esas reservas descienden de manera marcada. La transpiración, por su parte, genera pérdida de agua y de electrolitos como el sodio, fundamentales para el funcionamiento normal de músculos y nervios. Cuando esa pérdida no se repone, el rendimiento cae y el esfuerzo se percibe subjetivamente como más difícil, un círculo que se retroalimenta y que suele malinterpretarse como falta de voluntad o de entrenamiento.

Fatiga y dolor muscular de aparición tardía no son lo mismo

Redwood-Brown diferenció esa fatiga general del dolor muscular de aparición tardía, conocido por sus siglas en inglés como DOMS. Este malestar específico suele aparecer después de movimientos poco habituales o al retomar la actividad tras un período de inactividad, y se asocia en particular con el trabajo excéntrico, es decir, aquel en el que el músculo genera fuerza mientras se alarga, como sucede al bajar lentamente una pesa o al descender durante una sentadilla profunda. Entender la diferencia importa porque las estrategias para tratar uno y otro no son idénticas.

  • Reponer líquidos y electrolitos durante y después de la sesión, con especial atención al sodio perdido por transpiración.
  • Restituir carbohidratos en las horas siguientes para reconstruir las reservas de glucógeno muscular.
  • Priorizar el sueño, ya que durante el descanso profundo se consolidan los procesos de reparación tisular.
  • Incorporar proteína de buena calidad para aportar los aminoácidos que el músculo necesita para reconstruirse.
  • Planificar cargas progresivas y evitar saltos bruscos de volumen o intensidad que disparen el DOMS.

La fatiga tampoco es patrimonio de los principiantes. Un corredor con años de experiencia que encara por primera vez una sesión intensa de fuerza puede quedar tan resentido como alguien que recién comienza, porque el cuerpo responde al estímulo nuevo más que al historial deportivo. La diferencia es que, con el correr de las semanas, el organismo aprende a gestionar mejor esos tres frentes, el muscular, el nervioso y el metabólico, y la recuperación se vuelve más eficiente. Aplicar las medidas adecuadas transforma esa curva en una aliada del progreso, mientras que ignorarlas suele traducirse en estancamiento, lesiones o abandono temprano de cualquier plan de entrenamiento.

CB
Celeste BonettoEducación y universidades

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