Davidovich Fokina bajó a Zverev en Shanghái y va por su primera corona de maestro
El malagueño le ganó al alemán en tres sets, se metió en el Top 15 del ranking y disputará su segunda final de un Masters 1000. Enfrentará al ganador de Medvedev y Jódar.
Arrancó la cosa con Zverev mostrando el manual del candidato: servicio, profundidad y un quiebre a tiempo para quedarse con el primer set por 7-5. Pero la historia se dio vuelta en el segundo parcial, cuando Davidovich Fokina le metió al partido la pausa que el alemán no esperaba. El malagueño estiró los intercambios, le rompió en el décimo game y empardó las acciones con un 6-4 que cambió el pulso del encuentro.
El desenlace fue una declaración de carácter. Davidovich sacó del vestuario un break instantáneo, se plantó 3-0 y ya no miró atrás. Zverev intentó reagregar, pero el español sostuvo la línea y selló el 6-3 definitivo en dos horas y dos minutos de juego.
Una victoria con peso propio
No es un resultado menor: el alemán llegaba como segundo preclasificado y reciente campeón de Roland Garros y el US Open. Esta fue apenas la segunda victoria del español sobre Zverev en el historial directo, y le sirve para colarse en el Top 15 del ranking ATP. Un salto del Leon en el momento justo.
- Solo la segunda victoria de Davidovich sobre Zverev en todo el historial.
- Esca saltará al Top 15 del ranking ATP tras la final.
- Será su segunda final en un Masters 1000 (la anterior fue Montecarlo 2022).
- Cerró con solidez: no concedió break en el set decisivo.
- En la final lo espera el ganador de Medvedev y Jódar.
Para Zverev, la derrota corta una racha muy buena en el cierre del año y lo deja afuera de la pelea por el título en Shanghái. Otra mancha para un cierre que venía de película.
La mira ya está en la final
Yo lo veo así: Davidovich llega a la final con la confianza por las nubes y con un tenis de fondo que hoy le pasó por encima a uno de los mejores del mundo. Si mantiene la agresividad y la cintura para aguantar el ritmo en los intercambios largos, tiene argumentos reales para cortar la sed de títulos de Masters 1000. La historia todavía no está escrita y el malagueño quiere estampar su firma.
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