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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Cuando el intestino pide algo más que una dieta de moda: qué mirar para cuidarlo de verdad

La variedad en el plato, el uso responsable de los antibióticos y el manejo del estrés aparecen como ejes para sostener el equilibrio de la microbiota. Especialistas remarcan que las molestias que se repiten merecen consulta y que ningún alimento por sí solo reemplaza la evaluación médica.

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Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 3 min
Cuando el intestino pide algo más que una dieta de moda: qué mirar para cuidarlo de verdad

Hay una imagen que se repite en la consulta de cualquier gastroenterólogo y que a esta cronista le tocó ver de cerca en una guardia de un hospital porteño: gente que entra convencida de que su problema de panza se resuelve con un yogur probiótico de moda, una cucharada de kéfir o la última dieta que vio en una red social. Salen, en cambio, con un papelito que dice algo bastante menos simpático: volver, hacerse estudios, probar otro camino. La escena resume un debate que lleva años dando vueltas y que vuelve a instalarse cada vez que se habla de salud digestiva: qué depende de los hábitos cotidianos y qué necesita, sin excusas, la mirada de un profesional.

Cuando el cuerpo avisa y conviene no hacerse el desentendido

La especialista en nutrición clínica Marcie Vaske fue clara al advertir que convivir con gases, hinchazón, reflujo o cambios persistentes en las evacuaciones no debería convertirse en una costumbre. Esas molestias, cuando se prolongan, pueden estar atadas a intolerancias, a enfermedades digestivas o a alteraciones de la microbiota, y una recomendación general no alcanza para resolverlas. En otras palabras, automedicarse con tendencias alimentarias es, como mínimo, un riesgo que no compensa.

El plato diverso, el gran caballito de batalla

  • La fibra alimenta a parte de los microorganismos intestinales y se encuentra en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
  • La Organización Mundial de la Salud aconseja incluir esos grupos y alcanzar un consumo diario de, como mínimo, 400 gramos de frutas y verduras.
  • Sostener un patrón con poca variedad y predominio de ultraprocesados puede modificar la microbiota y favorecer procesos inflamatorios, según la dietista Jenna Volpe.
  • Los alimentos fermentados pueden formar parte de una dieta variada, pero incorporarlos no sustituye una consulta si las molestias vuelven.

El intestino, hay que recordarlo, alberga bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que intervienen en la digestión, en las defensas y hasta en la forma en que el cuerpo obtiene energía de los alimentos. Su composición cambia con el tiempo y, según el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos, la alimentación y los medicamentos están entre los factores que pueden modificarla. De ahí que la advertencia sobre los ultraprocesados no sea un capricho: cuando el menú se achica, también se achica la comunidad de microorganismos que nos ayudan a procesar lo que comemos.

Antibióticos con receta y el peso del estrés

Los antibióticos, recordemos, son necesarios frente a infecciones bacterianas cuando están indicados. Su utilización innecesaria, en cambio, puede afectar a microorganismos beneficiosos, por lo que la recomendación sanitaria se repite: tomarlos con prescripción médica y completar el tratamiento indicado, ni más ni menos. A ese cuadro se suma el estrés, que la gastroenteróloga Asma Khapra describió como capaz de alterar los movimientos que desplazan el contenido del tubo digestivo y de aumentar la sensibilidad intestinal. El cuerpo, claro, no separa lo que pasa en la cabeza de lo que pasa en la panza.

Para terminar, una frase que sirve de cierre y de invitación a cuidarse: la salud digestiva no se resuelve con una moda ni con un solo alimento milagroso, sino con una combinación de hábitos sostenidos en el tiempo y, cuando los síntomas se empecinan en quedarse, con la decisión de sentarse frente a un profesional y contarle lo que pasa. Como decía aquella médica de la guardia del principio, la panza siempre dice algo: el desafío es aprender a escucharla antes de que el problema se haga grande.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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