Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Comer distinto no alcanza: por qué la cabeza también necesita tratamiento cuando se busca bajar de peso

Genética, estrés, cansancio y mandatos sociales se cruzan en la relación con la comida. Especialistas y la OMS coinciden en que un abordaje psicológico mejora los resultados a largo plazo frente a las dietas convencionales.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 3 min
Comer distinto no alcanza: por qué la cabeza también necesita tratamiento cuando se busca bajar de peso

Cuando alguien decide bajar de peso, lo primero que aparece es la lista del mercado: dejar el pan, sumar ensaladas, prometer caminatas. La segunda parte de la historia, la que casi nunca se cuenta, sucede en otro lado. Sucede a las once de la noche, cuando la heladera parece tener un imán. Sucede después de un día agotador, cuando todo pesa más, incluso las ganas. Sucede en una discusión con la pareja, en un malhumor que no tiene nombre, en un festejo que se descontroló. La comida, en esos momentos, deja de ser nutrición y pasa a ser refugio, premio, consuelo o castigo. Y ahí se entiende, de verdad, por qué comer menos y moverse más rara vez alcanza como estrategia.

El hambre, el descanso, el estrés, el estado de ánimo, la genética y el propio entorno alimentario condicionan la relación con lo que se lleva al plato. Cuando un tratamiento se limita a pautar qué comer y cuánto moverse, sin mirar esos otros factores, los resultados suelen ser difíciles de sostener en el tiempo. Lo que funciona unos meses empieza a flaquear, y la persona termina sintiendo que el problema es de voluntad. No lo es. Es que el enfoque fue demasiado angosto para algo que es, por naturaleza, ancho y complejo.

Lo que dice la OMS y qué encontraron 37 estudios

La Organización Mundial de la Salud sostiene que la obesidad surge de la interacción entre una susceptibilidad biológica y las influencias ambientales y psicosociales que rodean a cada persona. Por eso recomienda una atención multimodal, que combine intervenciones conductuales, nutricionales, psicológicas y médicas, adaptadas a las necesidades de cada caso. No es un consejo amable: es una directriz de salud pública.

En la misma línea, un metaanálisis que revisó 37 estudios, 21 de ellos ensayos clínicos aleatorizados, encontró resultados favorables de las intervenciones psicológicas frente a los abordajes mínimos o habituales en el manejo del peso. La terapia de aceptación y compromiso fue la que presentó la evidencia más consistente de eficacia en el seguimiento posterior a los 18 meses, según el trabajo publicado en Obesity Reviews. La diferencia no fue menor: se sostuvo en el tiempo, justo cuando la mayoría de los tratamientos convencionales empieza a perder adherencia.

Cuerpo, genes y cansancio: por qué dos personas no bajan igual

La genética también tiene un papel concreto. Ciertas variantes genéticas influyen en los mecanismos cerebrales que regulan el hambre y la saciedad; otras intervienen en el metabolismo, es decir, en la forma en que el cuerpo usa y almacena energía. Por eso, personas con planes alimentarios similares pueden obtener resultados muy distintos, y esa desigualdad no se explica por disciplina ni por esfuerzo. Está escrita en el ADN, en los hábitos heredados y en el barrio donde uno compra.

El estado emocional y el nivel de cansancio modifican, además, la capacidad de sostener decisiones vinculadas con la alimentación. Ante un episodio de salirse del plan previsto, una respuesta rígida puede generar la sensación de haber perdido el control por completo, lo que muchas veces deriva en comer de forma desinhibida. Una respuesta más flexible, en cambio, permite reconocer el episodio sin interpretarlo como el abandono de todo el proceso. La diferencia entre una estrategia y la otra no es un detalle filosófico: define si el tratamiento sigue vivo al mes siguiente.

Por eso la Sociedad Europea de Cardiología plantea que el tratamiento de la obesidad requiere un abordaje prolongado, que combine alimentación, actividad física y aspectos psicológicos, orientado a cada persona y desarrollado en el tiempo. No es magia, ni es coaching motivacional. Es medicina entendida de manera integral, como lo viene pidiendo la Organización Mundial de la Salud desde hace años. Y es, sobre todo, una forma de dejar de tratar al cuerpo como si fuera un enemigo al que hay que doblegar, y empezar a escucharlo como lo que es: una parte de una historia mucho más grande, en la que la cabeza tiene tanto que ver como el estómago.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo