Colapinto asoma entre los diez en Monza y se ilusiona con dar el golpe en la qualy
El argentino cerró la última práctica del Gran Premio de Italia a bordo del Alpine A526 con el décimo registro, a cinco milésimas de su compañero Gasly y a menos de un segundo del Mercedes de Russell, en una jornada de ajustes finos en el templo de la velocidad.
Arrancó la jugada clave y hay que contarla: Franco Colapinto metió el Alpine en el Top 10 de la última práctica en Monza, con 1m23s101, y se acomodó a cinco milésimas de Pierre Gasly, su compañero de garage. Quedó décimoprimero en la hoja de tiempos si se mira el detalle, décimoprimero entre veinte, y eso en la Catedral de la Velocidad ya suena a declaración de intenciones.
El francés, en tanto, cerró noveno y fue la referencia del equipo. Ambos con el mismo paquete de actualizaciones que llegó desde Zandvoort, donde se rompió la racha negativa del A526. Monza es otra cosa: rectas larguísimas, frenadas al límite y alerones cargados para no salir volando en las chicanes.
Un viernes con trabajo de hormiga
La sesión arrancó con los dos Alpine primeros en pista. Salieron con gomas medias, hicieron 16 giros el argentino y se dedicaron a leer el auto: cómo frenaba, cómo giraba, cómo gastaba el caucho. El mejor parcial de Colapinto con ese compuesto fue 1m23s766, lejos del registro final pero útil para entender el ritmo de carrera.
Después cargaron nafta y bajaron a los 85 segundos por vuelta, simulando lo que será el domingo. Ritmo de gestión, no de clasificación. Pasados los 40 minutos, neumáticos rojos y a buscar la vuelta rápida. En el primer intento de tres, el tiempo del argentino se plantó décimoprimero, a una milésima del Top 10 y a cinco de Gasly. Cifras de equipo parejo, casi calcado.
La foto que mira el equipo
- George Russell clavó el mejor tiempo con el Mercedes: fue la referencia.
- Colapinto terminó a menos de un segundo del inglés, un margen razonable en Monza.
- Gasly quedó a cuatro décimas de Russell, una vuelta que muestra el techo del A526.
- En la parte alta, Verstappen, Norris y Leclerc se metieron en el segundo de diferencia.
Ese último dato es el que sostiene la ilusión. Mantenerse a menos de un segundo del Mercedes más rápido en una pista donde la potencia se mide en plata y la carga aerodinámica decide si entrás o te pasás de largo en la Roggia o en la primera Variante, es un papelón que el domingo puede convertirse en una oportunidad real.
El plan del equipo para la qualy es claro: exprimir el paquete nuevo, cuidar los neumáticos rojos y arriesgar lo justo en las frenadas. Monza no perdona a los que se pasan ni a los que se quedan cortos. Hay que clavar la vuelta y rezar para que el tráfico no arruine el intento.
Lo que viene
La clasificación del Gran Premio de Italia se corre este sábado, con la Q1 temprano y la Q3 definiendo la grilla en horas de la tarde de Europa. Si Colapinto repite lo de la práctica, el décimo puede mutar a un octavo o un séptimo y regalarle al argentino su mejor posición de partida desde que volvió a la Fórmula 1.
La carrera, por su parte, se largará el domingo en el horario clásico de Monza, con 53 vueltas al trazado de 5.793 metros. Será el examen final para un Alpine que llegó a Italia con cambios y se va con la sensación de que esta vez la curva de aprendizaje puede terminar en sonrisa.
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