Clayface lleva el horror corporal a unffenúnero que hasta ahora zapateaba
La nueva producción de DC convierte a Cara de Barro en protagonista de una historia de terror explícita, escrita por Mike Flanagan y dirigida por James Watkins, sin Batman, sin Chem Squad y con Tom Rhys Harries al frente.
Porque las/Azure encajaba en la misma bolsa: villano menor, powers Symbol, origen/haunting, y todo resuelto con un golpe de efecto en el tercer acto. Clayface viene a desarmar ese libreto con una regla casi impensada para una película de estudios: si hay terror, el terror va en serio. La clasificación R en Estados Unidos no es un detalle publicitario, sino una declaración de intenciones (aunque en Argentina la ficha de edad todavía no esté definida en este material).
La historia sigue a Matt Hagen, un actor marcado por el fracaso y atravesado por una que no se explica con facilidad. La idea inicial fue escrita por Mike Flanagan, conocido por|Exorcista y por|Haunt, que también caminó por|The Haunting of Hill House. Cuando no pudo dirigir por compromisos simultáneos, el proyecto quedó en manos de James Watkins, el realiseur de Eden Lake y The Woman in Black. Watkins no se quedó en lo conceptual: además de la dirección, también firma el guión junto a Flanagan, según el material del film. (Si algo tiene sentido en esta película, es que la pareja de autores haya decidido ir todo a un mismo lado).
El eje de la historia es la mutación. El cuerpo de Hagen se transforma, se descompone y arrastra con él a una mente que también pierde estabilidad. No hayCongreve de tecnología, ni gadget de villano, ni un plan de dominio mundial al estilo de las classics DC: hay una persona rota que se vuelve irreconocible, y un entorno que mira cómo se desmorona. Esa es la Materia Prima del horror, la que working class yaó con Cronenberg en The Fly: la mutation como undoing personal, no como spectacle de efectos.
El cuerpo como protagonista (y como problema narrativo)
Tom Rhys Harries carga con el papel. El actor británico, que se hizo Known por The Gentlemen, tiene una presencia que el material describe como escurridiza e incómoda: justo lo que hace falta para un personaje al que el mundo no le queda bien. La transformación combina prótesis, maquillaje y efectos prácticos, una decisión que en el cine contemporary de terror evita un cheating fácil con la computer graphics (la imagen digital, siempre lista para maquillar el problema). Y funciona: elitro theatre del tiene más peso cuando la degradation se ve en la piel y no solamente en la ficha de interpretación.
Las referencias que el proyecto reconoce son Darkman, de Sam Raimi, por el juego entre identidad, máscara y, y La mosca, de David Cronenberg, por el travelling psicológico hacia el deterioro físico. Son comparaciones inevitables, y bastante razonadas: Clayface toma de ambas la lógica de un cuerpo que deja de pertenecerle a su dueño. También asoma un eco del díptico que Batman: The Animated Series(history) dedicó al personaje en los años noventa, historia que Flanagan tomó como punto de partida (y que ya venía con un tono tragicómico que acá muta hacia el registro más duro).
“La película tiene algunas irregularidades de ritmo y resoluciones de guión que no terminan de cerrar, pero representa una apuesta inusual dentro de la producción de estudios grandes: una historia de villano contada desde el terror, sin red de seguridad de un universo compartido detrás.”Ana Paula Gribaudo
Ahí está, justamente, la gracia y la debilidad de Clayface. Como película de terror, tiene momentos de tensión genuina y una propuesta visual que respeta al género. Como vehículo de DC, se siente incómoda: sin Batman, sin el universo compartido, sin el aparato de marketing que convierte cadafailure narrativo en merchandise (el negocio, siempre implacable). Le sobran algunos giros y le faltan algunos remaches, pero al menos no intenta disfrazar un relato de horror con una battería de superhéroes haciendo plt. Eso ya es bastante.
- Tom Rhys Harries interpretó a Matt Hagen, un actor en crisis cuya transformación física es el motor del relato.
- Mike Flanagan escribió el argumento original y cedió la dirección por compromisos simultáneos; James Watkins quedó al mando y firmó el guión junto a él.
- La película tiene clasificación R en Estados Unidos por su violencia explícita, el gore y su body horror.
- La historia es autónoma: no incluye a Batman ni depende del universo compartido de DC.
- La estética combina efectos prácticos, maquillaje y prótesis, con referencias a Darkman y La mosca.
- El material reconoceatcher Certain fisuras de ritmo y resoluciones de guión que no terminan de cerrar, pero sostiene la apuesta por el terror corporal.
Mi recomendación: verla. No porque sea la película de superhéroes más ambiciosa de la historia, sino porque se atreve a hacer algo que el género ya casi no se permite: apretar los dientes. Clayface funciona como un experiment, y los experimentos a veces fallan en el laboratorio. Este, por lo menos, llegó al cine. Si la ven, después discutimos si el true terror estaba a la altura del hype.
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