Canapino viaja a Concordia con la calculadora en la mano y la gloria a un paso
El arrecifeño llega a la penúltima fecha con 43 puntos de ventaja sobre Santero y la chance matemática de gritar campeón antes del Coronación en Viedma. En la Clase 2, en cambio, la definición se estira hasta el final.
El León de Chevrolet ya olfatea la corona. Agustín Canapino cerró la fecha en San Martín de Mendoza como líder absoluto de la Clase 3 del Turismo Nacional, con 43 puntos de colchón sobre Julián Santero. Y acá viene lo jugoso: en Concordia habrá 42 unidades en juego. Un punto. Uno. Lo justo para que nadie le arrebate el uno en la etapa regular.
Dicho de otra manera, ni haciendo el esfuerzo más heroico de su vida Santero podrá superarlo en la tabla general antes del Premio Coronación. La punta es del arrecifeño, caiga quien caiga. La pregunta es otra, y es la que tiene a todos pegados al celular: ¿se le puede dar el título en Entre Ríos, como en aquel 2014 cuando el TC Mouras definió todo en la penúltima y desató un aluvión?
La matemática del festejo anticipado
Para gritar campeón en Concordia, Canapino necesita estirar la brecha a 63 puntos. O sea, sacarle 20 más a Santero en una sola fecha. No es imposible. Imagínenselo: Canapino tercero en la serie y tercero en la final, mientras que el mendocino nofigure entre los 20 mejores en la carrera decisiva. ¿Arriesgado? Sí. ¿Descartable? Para nada.
Pero ojo, porque Santero no se está regalando. En las últimas tres fechas el piloto del Volkswagen Virtus le descontó 33 unidades al arrecifeño: un punto en Oberá, 31 en Río Cuarto y otro en San Martín. El último corte fue el más doloroso, un hachazo que dejó a más de uno con la pregunta en la punta de la lengua. La pelea está viva, aun con laa favor del campeón.
Detrás del Quinteto de Oro quedan Chapur, Lambiris y Barrio, todos con cuentas pendientes y el reloj corriendo. En el Turismo Nacional un punto de ventaja puede ser un océano o un suspiro, depende del fin de semana. Y este tiene pinta de película.
Clase 2: la historia se cocina en Viedma
En el otro gallinero la cosa viene bien distinta. Exequiel Bastidas, al volante del Toyota Yaris, manda con 11 puntos sobre Francisco Coltrinari (Peugeot 208) y 14 sobre Tomás Vitar (Nissan March). El problema es la aritmética, esa señora inflexible: aunque Bastidas se llevara los 42 puntos de Concordia y sus rivales no sumaran ni una migaja, la diferencia quedaría en 53 unidades. Y en Viedma habrá 63 en juego. Resultado: la definición de la Clase 2 se va sí o sí hasta el Coronación. Una final para el infarto.
El calendario que viene tiene dos paradas y aroma a definición. Concordia abre la danza el 1 de noviembre, ese escenario entrerriano donde el Turismo Nacional suele regalarnos carreras bravas, con el río de testigo. Después, Viedma, la cita que reparte un 50 por ciento más de puntos y que suele coronar a los que aguantan la presión del final.
Yo lo digo de frente: Canapino merece este título. Lo viene persiguiendo con la cabeza baja y el acelerador a fondo, sin ruido, sin circo. Si Santero quiere estirar la ilusión hasta Viedma, va a tener que sudar la gota gorda en Concordia. Porque al León no le sobra nada, pero tampoco le falta. Y cuando un campeón tiene la diferencia en la tabla y la calma en la cabeza, lo más difícil ya está hecho.
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