Amazon ya opera más de un millón de robots en sus depósitos y, según el Senado estadounidense, la tasa de accidentes en esas plantas es 28% más alta
La empresa más robotizada del mundo superó esa cifra de flota en 2025 y, al mismo tiempo, mantiene una plantilla de más de 1,5 millones de personas. Un informe del Congreso de Estados Unidos y los propios registros internos vuelven a poner en debate si la automatización reduce los riesgos laborales o los desplaza.
Amazon superó el millón de robots operando en simultáneo dentro de sus centros de distribución de todo el mundo, una cifra que no tiene antecedentes en ninguna otra organización a nivel global. De acuerdo con el reporte anual de la compañía correspondiente a 2025, esa flota convive con una plantilla superior a 1,5 millones de empleados entre contratos a tiempo completo y a tiempo parcial, lo que ilustra la magnitud del despliegue logístico que la empresa sostiene en paralelo a su proceso de automatización.
El punto más sensible de la discusión, sin embargo, no es cuánto creció el parque de máquinas sino qué ocurre con la seguridad de quienes trabajan en esos mismos edificios. El Senado de Estados Unidos, a través de su Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, llevó adelante una investigación de dieciocho meses que se extendió hasta diciembre de 2024 y concluyó que los depósitos de Amazon registran una tasa de lesiones un 28% superior a la de los centros que aún no incorporaron robótica. La propia compañía difundió registros internos que, en parte, ratifican esa tendencia y reabren el debate sobre si la automatización efectivamente protege al trabajador o simplemente reconfigura los riesgos dentro del galpón.
De Kiva a Vulcan: cómo se construyó la mayor flota robótica del mundo
La historia de esta transformación se remonta a 2012, cuando Amazon adquirió Kiva Systems, una firma dedicada a fabricar pequeños robots con ruedas capaces de deslizar estanterías enteras hacia los operarios en lugar de obligarlos a recorrer pasillos interminables. De esa operación nació Amazon Robotics, que desde entonces desarrolló líneas como Hércules y Titán, unidades pensadas para mover estructuras del tamaño de un piano de cola, y Proteo, considerado el primero en circular con soltura entre personas gracias a un juego de sensores que le permite esquivar obstáculos.
Para ordenar el tráfico de tantas máquinas en espacios reducidos, la empresa creó DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que coordina los desplazamientos internos y que, según sus propias mediciones, acortó en un 10% el tiempo de traslado de la flota. La nueva frontera son los brazos robóticos con IA: Robin, que usa ocho ventosas para separar paquetes de pilas desordenadas; Cardinal, que acomoda bultos de hasta 22 kilos dentro de carritos; y Sparrow, entrenado para reconocer cientos de millones de productos distintos y reponer cajones. El último en sumarse es Vulcan, el primer brazo de la compañía con sensores de fuerza que le otorgan una forma de tacto, en funcionamiento desde 2025 en plantas de Spokane, Washington, y Hamburgo, Alemania, con una expansión proyectada para 2027.
El argumento oficial y los datos que lo cuestionan
Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, sostiene que la estrategia apunta a que las máquinas asuman las tareas de mayor riesgo físico dentro del depósito, una promesa que la empresa repite cada vez que presenta un nuevo equipo. La investigación del Senado, no obstante, señaló que los centros automatizados de la compañía registraron en 2023 una tasa de accidentes un 30% superior al promedio de la industria, lo que sugiere que la sustitución de tareas todavía no se tradujo en una mejora estadística en las condiciones laborales. A esa cifra se suma el 28% de que muestran los propios registros internos al comparar plantas con robótica y plantas sin robótica.
Para ampliar esa flota, Amazon construye nuevas fábricas de fabricación de robots en Austin, Texas, y en Greenwood, Indiana, y su directora financiera adjunta anticipó que el parque de brazos robóticos se más que duplicará a lo largo de este año. La combinación de un crecimiento sostenido del parque de máquinas, una plantilla que sigue en el orden de los millones y una siniestralidad que no cede obliga a revisar el supuesto de que cada robot incorporado equivale, por sí mismo, a un puesto de trabajo más seguro.
- La flota de Amazon superó el millón de unidades en 2025 y la empresa proyecta más que duplicar la cantidad de brazos robóticos durante este año.
- La compañía mantiene más de 1,5 millones de empleados a tiempo completo y parcial en simultáneo con esa flota.
- Una investigación del Senado de Estados Unidos, publicada en diciembre de 2024, detectó un 28% más de accidentes en depósitos robotizados según registros internos y un 30% por encima del promedio de la industria en 2023.
- Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, afirma que el objetivo es que las máquinas asuman las tareas de mayor riesgo físico, aunque los datos disponibles no respaldan todavía esa promesa.
- El nuevo modelo Vulcan, con sensores de fuerza, ya opera en Spokane y Hamburgo y proyecta una expansión para 2027.
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