Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Aftas en la boca: por qué aparecen, cuándo se van solas y cuándo conviene pedir turno

Pequeñas, redondas, dolorosas. Las úlceras bucales suelen ser una molestia pasajera, pero cuando se repiten o tardan en cicatrizar pueden estar contando algo más sobre la salud. Una guía para leer esas señales sin asustarse, pero sin dejar pasar lo que importa.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 4 min
Aftas en la boca: por qué aparecen, cuándo se van solas y cuándo conviene pedir turno

A la mayoría nos pasó alguna vez: una mañana, al cepillarnos los dientes o al tragar el primer mate, aparece esa molestia filosa en la encía o debajo de la lengua. Es una afta, una de esas llaguitas que vienen sin aviso, arden al comer y desaparecen en pocos días. La pregunta que todos nos hacemos en algún momento es simple: ¿es grave? La respuesta corta es que, casi siempre, no. Pero hay excepciones, y conviene aprender a distinguirlas.

Qué son y por qué se forman

Las aftas, también llamadas úlceras bucales, aparecen en la cara interna de las mejillas, debajo o sobre la lengua, en las encías, en el paladar blando o en el interior de los labios. Suelen tener un centro blanquecino, gris o amarillento rodeado por un borde rojizo, y a veces dan aviso antes de mostrarse: un ardor o un hormigueo en la zona donde al día siguiente aparecerá la lesión. Un dato que muchos desconocen es que no son lo mismo que el herpes labial: las aftas nunca aparecen en la parte externa de los labios y no se contagian.

Los tamaños importan

Las más frecuentes son las pequeñas y redondeadas, que cicatrizan en una o dos semanas sin dejar marca. Pero existe una variante mayor, menos común, más profunda y más dolorosa, cuya curación puede extenderse hasta seis semanas. También hay una forma compuesta por múltiples ulceraciones diminutas que tienden a agruparse, como un enjambre, y que pueden resultar especialmente molestas al comer o hablar.

  • Traumatismos locales: morderse la mejilla, cepillarse con demasiada fuerza, el roce de un aparato de ortodoncia o de una prótesis mal ajustada y las quemaduras por alimentos calientes.
  • Estrés, cansancio y cambios hormonales: los días de más agobio laboral o emocional suelen coincidir con la aparición, y también influyen las variaciones vinculadas al ciclo menstrual o al embarazo.
  • Alimentación y estado nutricional: los déficits de hierro, ácido fólico, zinc, vitaminas del complejo B y vitamina D aparecen con frecuencia asociados a las aftas recurrentes.

Sobre este último punto hay un dato reciente: un metaanálisis publicado en 2024 en la revista BMC Oral Health encontró que las personas con aftas recurrentes registraban con mayor frecuencia déficit de vitamina B12, bajas reservas de hierro medidas por ferritina y niveles reducidos de hemoglobina. Los propios autores aclararon que esa asociación no implica una causa directa y que en algunos indicadores la evidencia disponible sigue siendo limitada. Es decir, no alcanza con decir "me faltan vitaminas" para explicar una boca que se llaga sola, pero vale la pena chequear los análisis de rutina.

Cuando el cuerpo está contando otra cosa

Cuando las lesiones son múltiples, reaparecen todo el tiempo o aparecen en distintos puntos de la mucosa, la explicación puede estar en una condición de fondo. Entre las enfermedades asociadas a las aftas recurrentes se mencionan la celiaquía, la enfermedad de Crohn, el lupus, la enfermedad de Behçet, la artritis reactiva, infecciones virales, bacterianas o fúngicas y estados de inmunidad debilitada, incluido el VIH. No se trata de pensar en lo peor ante la primera llaga, pero sí de tener presente que una boca que se ulcera con insistencia puede ser un indicador más dentro de un cuadro mayor.

“La boca suele ser una ventana antes que un problema: lo que pasa en ella a veces anticipa lo que pasa en otras partes del cuerpo.”Consenso de odontólogos y dermatólogos consultado sobre el tema

Señales para no postergar la consulta

Hay señales que indican que la consulta no puede esperar. La más clara es una llaga que persiste más de dos o tres semanas sin mejoría. También hay que prestar atención si las lesiones cambian de tamaño o de aspecto, si aparecen acompañadas de fiebre, si el dolor es tan intenso que impide comer o hablar con normalidad, o si se suman otros síntomas como diarrea, dolor en las articulaciones, erupciones en la piel o pérdida de peso sin causa aparente. En cualquiera de esos casos, el turno con un odontólogo o con un médico clínico es el primer paso; después, si hace falta, vendrán las derivaciones.

Después de todo, la afta es una de esas cosas que parecen menores hasta que se vuelve recurrente. La buena noticia es que, en la enorme mayoría de los casos, el cuerpo resuelve solo. La mejor estrategia es simple: no asustarse, observar la frecuencia, mirar el tamaño, controlar el tiempo de cicatrización y, si algo no encaja, consultar. La boca, como decía una dentista que me atendió hace tiempo, siempre está hablando: solo hay que aprender a escucharla.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo