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VIE, 16 OCT 2026
Vida

A los 40, sobre una moto chica: la aventura continental de Nicolás Poblet, que va de Neuquén a Alaska

Vende su taller, deja a su hijo de 17 con el dinero y sale en una Honda Navi a recorrer América de punta a punta. La ruta la hará en unos dos años, a 60 kilómetros por hora y con la carpa como casa.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 3 min
A los 40, sobre una moto chica: la aventura continental de Nicolás Poblet, que va de Neuquén a Alaska

Lo conocí una tarde cualquiera en Neuquén, mientras cargaba una Honda Navi azul sobre una renga y revisaba las tuercas con la calma de quien ya desarmó esa moto cien veces. Nicolás Poblet tiene 39 años, es mecánico de oficio y está a punto de hacer algo que, cuando uno lo escucha de su propia boca, suena enorme y al mismo tiempo absolutamente posible: vender todo, subirse a esa moto chica y salir a recorrer América desde la Patagonia hasta Alaska, de punta a punta, sin fecha de regreso.

El mes que viene arranca. Pocas semanas después de cumplir los 40, el 11 de octubre, Poblet cierra una etapa y abre otra en el mismo gesto: pone en venta el taller mecánico que dirige desde hace años en la capital neuquina y guarda el dinero para su hijo Benjamín, de 17. El resto, lo que juntó como ahorros y lo que espera ir generando en el camino, se transforma en nafta, comida y noches de carpa. Casi el noventa por ciento de las jornadas las va a pasar durmiendo al costado de la ruta, donde encuentre un lugar seguro para plantar la lona.

La ruta, etapa por etapa

  • Cruza a Chile por la cordillera y baja por la Carretera Austral hasta Ushuaia, el extremo sur del continente.
  • Desde ahí sube por Argentina siguiendo la Ruta 40, la clásica de los viajeros de la Patagonia.
  • Atraviesa Bolivia y sigue por Centroamérica, con los países uno tras otro como mojones del recorrido.
  • Entra a Norteamérica y avanza hacia el norte hasta llegar a Alaska, ya cerca del círculo polar.
  • En total calcula entre año y medio y dos años de viaje, aunque la cifra puede estirarse o achicarse según lo que encuentre en el camino.

La moto lo dice todo. No es una máquina diseñada para devorar autopistas: es una Honda Navi, chica, urbana, pensada para moverse a unos sesenta kilómetros por hora. Poblet la eligió justamente por eso. Va lento, se detiene donde el camino le llama la atención y, como mecánico, se siente tranquilo de poder arreglar casi cualquier cosa que se le presente. Lleva herramientas, un bidón extra de combustible y la carpa como única casa. En los papeles, lo justo; en la cabeza, la decisión que viene madurando desde hace rato.

Lo que más lo frenaba no era el miedo a la ruta ni el bolsillo: era Benjamín. Mientras el chico fue chico, la idea quedó guardada en un cajón. Ahora que tiene 17 y mayor independencia, padre e hijo lo hablaron, lo charlaron, lo acordaron entre los dos. Incluso existe la chance de que el adolescente tome un avión hasta algún punto del recorrido y compartan un tramo juntos. Para no perder el contacto en el mientras tanto, Poblet va a llevar un dispositivo Starlink que le permita hablar con él desde cualquier lugar del continente.

“Lo único que realmente me preocupa en el viaje es poder mantener la comunicación con él.”Nicolás Poblet

El proyecto tiene nombre y tiene cara pública. Abrió un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el usuario Astronavi, donde piensa ir documentando el recorrido: los lugares, los encuentros con gente del camino y también los días que no salgan como uno los planea, las gomas pinchadas, las tormentas, los pueblos donde la gente lo mire raro al ver llegar una moto tan chica desde tan lejos. Es, a su manera, una forma de no hacer el viaje en silencio y de dejarle a Benjamín un registro de la aventura que arrancó cuando cumplió los 40.

Me fui de Neuquén con la imagen de esa moto azul parada en el taller, todavía con olor a grasa, y la sensación de que este mecánico neuquino está a punto de enseñarle algo a mucha gente: que a veces, para ir lejos, alcanza con una moto que parece chica, un mapa mental y un hijo con el que uno puede seguir hablando desde el fin del mundo.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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